Sito IX

Hola de nuevo. Acabé mi última crónica hablando de la meteorología y con ella vuelvo. No sé si os parece, como a mí, que este mundo se está volviendo loco. Los fríos “normales de enero” dieron paso al calor. Os parecerá exagerado que hable de calor, pero en un bosque cuya parte más baja está a 1250 metros de altitud, que en febrero casi no hiele es sinónimo de calor. Y de la lluvia ya ni hablamos. Literalmente, porque ha brillado por su ausencia. Basta decir que en los dos primeros meses de año han caído sólo 35 litros por metro cuadrado. Aunque falta un poco para que llegue la primavera, eso es, más o menos, la décima parte de la precipitación de un invierno “normal”

Con esas condiciones era de esperar que los seres vivos de mi bosque también se desquicien un poco. No es raro que, en los días soleados de febrero, a poco que me quede quieto, sorprenda a las lagartijas roqueras tomando baños de sol. Y cuando oyen algún ruido todas se esconden, pero basta con tener un poco de paciencia para verlas aparecer entre las rocas o los troncos.

Lagartija roquera (Podarcis muralis)

Tampoco es extraño en este mes que los azafranes moteen de lila los claros. De lila, de morado y a veces de blanco, que hay mucha variedad de colores y algunos son albinos.

Azafrán Serrano (Crocus carpetanus)

Lo que ya no es tan normal es que los insectos proliferen todos los días. Las limoneras son muy tempraneras, pero es que ya he visto una buena cantidad de ortigueras, auroras, vanesas… ¡Las mariposas diurnas están alborotadas! Y tampoco han faltado los abejorros, como los habituales bombus y las negras con reflejos morados xylocopas, los abejorros carpinteros. ¡Pero si mis hermanos ya persiguen a las moscas! Ya os digo que no me ha extrañado que se empiecen a ver, sino la variedad, la cantidad y que sea a diario.

Mariposa limonera (Gonepteryx rhamni)
Brezo morado (Erica australis)

Y algunos vegetales también empiezan demasiado pronto su actividad. En las partes soleadas, algunas matas de brezo morado empiezan a florecer.

De momento no son demasiadas las plantas que se adelantan, pero de seguir así brotarán pronto. Y seguro que, como otros años, las heladas tardías se las harán pasar mal. Debéis saber que para muchas plantas leñosas perder las hojas es un duro revés. Sin hojas no sobreviven y si una helada tardía congela su follaje, tienen que utilizar muchas reservas para producir hojas de emergencia. Con ello se complica su floración, su crecimiento o incluso su tamaño, porque a veces tienen que abandonar parte de sus ramas al no poder alimentarlas todas. En árboles muy viejos, estas dificultades les quitan años de vida.

Haya de la trompa de elefante (+2009)

Me despido ya. Aunque los trepadores más viejos pronostican próximos fríos y lluvias, a mí me parece que la primavera está ya lanzada. Todos los pajarillos forestales están en celo y llevamos varios días en que los mirlos no paran de llenar el robledal con sus aflautados cantos. 

Sito. Febrero de 2022

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