Sito XIV

Hola de nuevo. Como seguramente pase en vuestro barrio, no hay manera de empezar hablando de otra cosa que no sea del tiempo. Y de nuevo por sus valores de récord. Si la de junio fue la ola de calor más temprana, la de julio ha sido la más larga, 23 días de un calor atroz. Y muy dura, que hemos padecido la máxima desde que hay datos (34,7ºC), el mayor periodo con más de 30ºC (quince días) y también la racha más larga sin bajar de 10ºC (nueve jornadas). Todo ello con la humedad relativa del aire a menudo por debajo del 20%. Y eso que una tormentita dejó 7 escuálidos litros el día 12. ¡Una ruina!

Porque ha tenido consecuencias y alguna ya la anticipé. El día 21, un gran estruendo llamó mi atención. Fue uno de tantos días de calor sofocante, ¡que no estamos acostumbrados a estas temperaturas tan altas y durante tantos días seguidos! Bueno, perdonad, que me voy del tema.

Roble del Río

Como os digo, al sentir ese ruido tan grande, me acerqué volando rio abajo (¡qué poquita agua lleva el pobre este año!, por cierto) y, con gran sorpresa, encontré la razón del estrépito: otro brazo del viejo Roble del Rio, que fue árbol singular y que incluso tiene un poema de Rafa Brun, nuestro cronista favorito, se había partido y reposaba ya a su lado, en el suelo. ¡Qué curioso!, pensé, si hoy ni llueve, ni nieva, ni sopla el viento. Más bien todo lo contrario, el calor era asfixiante en ese momento y el aire no me movía ni una pluma. Me acerqué a la parte fracturada para aprovechar algunas larvas de insectos de la madera y observando todas esas astillas recordé lo que escuché a las podadoras que el año pasado hicieron la poda de seguridad. Podría tratase del terrorífico SBD, las siglas del inglés “Summer Branch Drop” o caída de ramas en verano, producto de una situación prolongada de calor y sequedad. La madera pierde tanta humedad que ve reducida su elasticidad y ya no aguanta su propio peso, estallando sus fibras. Es algo que se observa en ramas vivas, pero a veces también en las muertas. Os pongo un enlace para conocer más: https://jardinessinfronteras.com/2020/03/31/summer-branch-drop-sbd-concepto-y-caracteristicas/

La vegetación del bosque no ha procurado muchas más novedades, como no nos fijemos en la proliferación de la madreselva, en la fructificación de todas las especies que os describía el mes pasado y en lo que me maravilla que las hojas de árboles y arbustos sigan teniendo un mínimo de tersura con tan poquísima humedad.

Madreselva (Lonicera periclymenum)

Esta ausencia de noticias vegetales ha sido compensada por las animales. Con los insectos en primer lugar. ¡Qué susto me llevé al acercarme a aquella oruga tan “gordota” y de aspecto tan apetecible! Fue tocarla con mi pico y dio un respingo con tanta fuerza que a poco me llevo un pinchazo con el aguijón que tiene en el extremo. Con esa actitud defensiva, esta oruga de la esfinge del tilo me mantuvo a raya, no fuera que esa cola pinche de verdad. Otras veces he visto estas orugas de color verde y se vuelven más oscuras cuando van a empezar su fase de crisálida. Quizás fue un exceso de confianza atreverme con este “orugón”, ya que difícilmente hubiese podido tragarme semejante bocado.

Larva de la polilla esfinge del tilo (Mimas tiliae)

Buscando un poco de sombra me acerqué hasta el porche de la Casa del Hayedo y allí me llevé otra sorpresa. Resulta que hacía unos días que empezaron a aparecer las polillas de la oruga de piñón, también llamada orugueta del almendro (yo creo que porque antes era propia de zonas más cálidas). La verdad es que a mí no me gusta, y creo que a otros de mis compañeros alados les pasa lo mismo. Aunque las vea por cientos, no me atraen. Tienen un no sé qué, un sabor y un tacto en el pico que no me va.

Orugueta del almendro (Aglaope infausta) y lagartija roquera (Podarcis muralis)

Bueno, pues como os digo, estaba en el porche disputando con mi amiga la lagartija roquera algunos de los bichillos que revoloteaban o reptaban por el suelo cuando, de repente, cayó una orugueta al suelo y, ¡zás! salió la lagartija como un rayo a por ella. Yo pensé, alaaa, para ti, que te aproveche. Pues cuál fue mi sorpresa cuando vi que, quedándose a su lado, le saca la lengua, que es como los reptiles perciben muchas cosas y, de repente, se da la vuelta despreciándola. Ya lo tengo claro, a las lagartijas tampoco les gusta. Así entiendo que esta especie se comporte en nuestra zona como una plaga. Aunque en honor a la verdad, no solo es por eso, que la desaparición de muchos predadores, los nocturnos chotacabras y murciélagos y el aumento de la temperatura, que les permite vivir a mayor altura, también contribuyen.Han seguido dominando el vuelo a poca altura las elegantes medio luto (Melanargia lachesis), un poco más alto las vistosas chupaleches (Iphiclides feisthamelii) y a todo lo largo del río y los arroyos las voraces libélulas. Es poco probable que, por muy grandes que sean las truchas (Salmo trutta fario) lleguen a atrapar alguna de estas, ya que su acecho entre dos aguas está más destinado a moscas, mosquitos y otros pequeños insectos que proliferan cerca del agua. Idénticas presas que buscan con afán las lavanderas cascadeñas (Motacilla cinerea). Este año llevo vistas más de tres parejas en mi zona de campeo, siempre cerquita del río y con éxito reproductivo. Eso sí, salvo que la desgracia aparezca en forma de carnívoro o culebra que atrape a sus crías.

De gran importancia para los insectos, ahora que se van terminando casi todas las floraciones, son los mielatos.

Mosca y mielato

Si os gusta la miel y apreciáis la conocida como miel de bosque (de roble o de encina, generalmente), debéis saber que este producto lo elaboran las abejas no a partir de néctar, sino de un exudado de otras partes vivas del árbol, sobre todo las bellotas, que requiere unas condiciones concretas de calor y humedad. Esta melaza alimenta también a otros insectos y es muy apreciada por su alto contenido en azúcar, pero también en sales minerales y aminoácidos.

Me despido hasta el mes que viene. Y si tengo que empezar con meteorología, ojalá sea con buenas noticias.

Sito. Agosto de 2022

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