Conservación

Las Reservas de la Biosfera han de “contribuir a la conservación de los paisajes, los ecosistemas, las especies y la variación genética”. Para ello, cuentan con la consideración de áreas protegidas, lo que permite su zonificación y el establecimiento de planes para garantizar este objetivo.

Sin embargo, el carácter especial de estos territorios obliga a que la conservación tenga un componente mucho más integrado que en cualquier otro espacio, sobre todo porque la gran mayoría de los valores que fueron merecedores de su declaración están vinculados al uso tradicional y sostenible.

También por ello puede ser muy difícil separar la conservación de la participación, especialmente en lo referido al patrimonio cultural, fruto del aprovechamiento secular de los recursos naturales y que no se entiende sin las poblaciones que lo siguen usando.