Especies destacables

Algunas especies serranas siempre han despertado un elevado interés, normalmente por su distribución meridional o por su singularidad. Pero unos pocos árboles o arbolillos, cuya presencia está íntimamente ligada al uso humano, necesitan un cuidado especial. 

Los espectaculares arces de Montpellier (Acer monspessulanum), acompañantes de robles y encinas, han visto potenciada su presencia en algunas dehesas, pero limitada en el resto de la Reserva de la mano del pastoreo.

Los olmos de montaña (Ulmus glabra), más resistentes que otros olmos a la devastadora grafiosis, sólo presentan ejemplares aislados en algunas zonas húmedas de las dehesas, por lo que proteger sus escasos rodales es una prioridad.

Los norteños fresnos de hoja ancha (Fraxinus excelsior), para los que la Reserva es una de sus áreas más meridionales, incrementan su regeneración con la limitación de la herbivoría.

A diferencia de los cerezos y manzanos silvestres, el piruétano (Pyrus bourgaeana), habitual porta injerto de los perales, en la zona no puede

considerarse libre de amenazas, por lo que contar con una buena reserva de material para la propagación se considera de interés.

Todos los planes de actuación con estas cuatro especies apuestan fundamentalmente por la conservación in situ y por la compensación del cese temporal de uso a los municipios afectados.

Parcela de regeneración de Arce de Montpellier